martes, 12 de noviembre de 2013

Náufrago

"Mañana volverá a amanecer otra vez. Y ¿quién sabe lo que nos traerá la marea?" Tom Hanks en "Náufrago"

lunes, 11 de noviembre de 2013

Futuro ...

Llegados a cierta edad, tendemos a pensar que sabemos cómo será nuestra vida en los próximos diez años. El destino se encarga de recordarnos, a veces amargamente, que el futuro no existe ...

viernes, 8 de noviembre de 2013

Una volta un ré fece una festa

Una volta un re fece una festa e c’erano le principesse più belle del regno.
Un soldato che faceva la guardia vide passare la figlia del re. Era la più bella di tutte e se ne innamorò subito. Ma che poteva fare un povero soldato a paragone con la figlia del re.-
Finalmente, un giorno riuscì a incontrarla e le disse che non poteva più vivere senza di lei.. E la principessa fu così impressionata del suo forte sentimento che disse al soldato: “Se saprai aspettare cento giorni e cento notti sotto il mio balcone, alla fine, io sarò tua!”

Subito il soldato se ne andò là e aspettò un giorno, due giorni e dieci e poi venti. Ogni sera la principessa controllava dalla finestra ma quello non si muoveva mai.
Con la pioggia, con il vento, con la neve era sempre là. Gli uccelli gli cacavano in testa e le api se lo mangiavano vivo ma lui non si muoveva. Dopo novanta notti era diventato tutto secco, bianco e gli scendevano le lacrime dagli occhi e non poteva trattenerle poiché non aveva più la forza nemmeno per dormire… mentre la principessa sempre lo guardava.
E arrivati alla novantanovesima notte il soldato si alzò, si prese la sedia e se ne andò via.
Cinema Paradiso (Giuseppe Tornatore)


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Una vez un rey hizo una fiesta y allí estaban las princesas más bellas del reino. Un soldado que hacía guardia vio pasar a la hija el rey. Era la más bella de todas y en seguida se enamoró de ella, pero ¿qué podía hacer un pobre soldado comparado con la hija del rey? Finalmente un día consiguió encontrarse con ella y le dijo que no podía vivir sin su amor. La princesa quedó tan impresionada por este fuerte sentimiento que le dijo al soldado: "Si sabes esperar cien días y cien noches bajo mi balcón, al final seré tuya."
El soldado se fue rápidamente allí y esperó un día y dos días y diez y después veinte y cada noche la princesa le vigilaba desde su ventana, pero él no se movía jamás. Con la lluvia, con el viento, con la nieve, siempre estaba allí. Los pájaros le cagaban en la cabeza y las abejas se lo comían vivo, pero él no se movía. Al cabo de noventa noches estaba flaco, blanco y le caían lágrimas de los ojos y no podía retenerlas, pues no tenía fuerzas ni siquiera para dormir, mientras la princesa seguía vigilándole. Y llegada la noche nonagésimo novena, el soldado se levantó, cogió la silla y se fue.

Traducido por Chiara (Anabel)

martes, 5 de noviembre de 2013

Llanto

Ya sólo quiero llorar,
deshacerme poco a poco
en llanto,
hasta desaparecer
en un pequeño lago
salado y triste.